Francisco Nixon: Las noches más largas

Existen dos maneras de afrontar las contrariedades vitales, tanto las graves como las nimias. Puedes quedarte lamiéndote las heridas, esperando que tu suerte cambie o alienado en el tentador lamento eterno, o bien puedes levantarte, hacer un esfuerzo, aprender de los golpes y seguir firme porque lo recorrido mereció la pena y no vas a quedarte sin saber qué nuevas sorpresas agradables te deparará el camino. Es una de las premisas del Costabravismo que, en gran medida, sigue vivo en la persona y grupo de Francisco Nixon aunque con los matices propios que le añade la particular personalidad de éste.

Suena Brackets y, de repente, todo empieza a verse algo más claro. El músico gijonés, acompañado por la totalidad de su banda, ha empezado a descargar su repertorio de lírica costumbrista sobre los presentes. Emoción y expectación en un auditorio entregado desde el primer acorde, y entre el cual se han colado algunas personas procedentes de provincias próximas que no han escatimado esfuerzos para venir a escuchar sus canciones fetiche.

Antes de ellos, los jerezanos Neuman, músicos y, ante todo, caballeros, habían sacado a relucir un repertorio elegante y poderoso en el que destacó la solitaria guitarra de Sergio, toda una lección de cómo afrontar un envite del calibre de la Sala Holiday. Se echó de menos que no tocaran She Said No, el tema más redondo que ofrecen en su MySpace, o Cross that bridge, el tipo de composición que los sitúa en ese plano tan cercano al brit pop de la pasada década. El cuarteto oxigenó su set list con cuatro versiones, entre las que lució especialmente el clásico Connection de Elastica, un tema que los sitúa más cerca que ninguno de sus referentes. Además, tuvieron el detalle de estrenar dos canciones nuevas en Mirador POP, Ray of sunshine y Fly to Mexico.

Poco después de acabar Neuman, subieron al escenario Fran, Iván, Richi y Enrique, estos dos últimos directos desde Zaragoza a Cádiz, previa parada en Madrid donde recogieron a sus dos compañeros.

La mencionada Brackets dio paso a un recorrido por lo mejor del repertorio al que, de una manera más o menos directa, ha dado forma Fran Fernández en los últimos seis años.

Sí, todo el mundo esperaba El cumpleaños de Ronaldo, Déjese querer por una loca o Adoro a las pijas de mi ciudad, pero no creo que ninguno de los presentes contara con que el grupo se atreviese nada más y nada menos que con Mi última mujer, una de las canciones más recordadas de Sergio Algora. Fue el momento álgido del concierto. Si alguno de los muchos espectadores susceptibles de corear las canciones andaba tímido, en ese momento, seguro, se libró del corsé para los restos. Todo un regalo, tanto por lo musical como por lo emocional que, el abajo firmante al menos, no esperaba volver a escuchar en su vida.

Mientras, Richi había tomado la responsabilidad en Banderas Rojas y, sobre todo, en Museo Británico, una perla que en el directo se reveló aún más emocionante que en disco. Cuesta creer cómo las canciones de Richi, esas canciones-caracol que le caracterizan, crecen sobre el escenario de esa manera; cómo una composición tan intimista como la mencionada, o la inigualable Amor bajo cero, incrementan su capacidad de impacto cuando se exponen ante el público.

Notre Dame se había quedado acústica, pequeña como es, en el primero de los bises; quizá debido a que ya el público se había conjurado en una promesa de hedonismo crónico en Erasmus Borrachas, se había enamorado un poco frívolamente en Inditex y había, definitivamente, cambiado de vida en Vagamos por las calles.

A todo esto, nadie notó que el grupo no hubiera tenido la oportunidad de probar sonido. Sólo hubo que hacer un ajuste a la batería de Enrique -quien, pese a los denodados esfuerzos del respetable, no cantó- con demasiado protagonismo hasta el tercer o cuarto tema, en lo que, dadas las circunstancias, quedó en anécdota.

Alguien de confianza que se siente el protagonista de Déjese querer por una loca, me dijo que era una microcanción. Puede ser… como las micronaciones de Agustín Fernández-Mallo… un guiño a la pureza del pop, a la belleza efímera, a lo inaprehensible de la felicidad y del placer, ese que tal como lo disfrutas se va… Todo eso es Fran Fernández, y con él Francisco Nixon, desde los últimos seis años. Un manual de pop del siglo XXI, una prueba del nueve de que todavía hay y habrá muchas historias cotidianas que no han sido contadas (Inditex), que las manidas canciones de amor tienen margen para muchas vueltas de tuerca (Nadia) o que, guste o no, la juventud y su naturaleza nostálgica y resbaladiza continúan siendo importantes referentes ideológicos de la generación nacida a partir de la segunda década de los sesenta (Olímpicos).

No, no esperábamos tantas canciones, tanta entrega, tan buen sonido. No esperábamos un final con Copas de yate, ni con Canción de regalo ni con La vida sigue igual, que vinieron a saludar a una noche plena de complicidad entre un público hambriento de costabravismo, una ideología que, en la piel de este cuarteto, tiene cuerda para rato, aunque el motor de todo ello sea un asturiano algo tímido que sólo pretende llegar a ser un buen padre de familia con los años.

Texto: Isaac Lobatón
Fotografía: Dani Elito y Paulino Escribano
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2 pensamientos en “Francisco Nixon: Las noches más largas

  1. Sigue emocionándome la naturalidad (y la lealtad) con la que Francisco Nixon y su banda demuestran por las salas de este país que era verdad aquello de “La vida está bien si no te rindes”. Tal y como lo cuentas, Isaac, detalles como el de “Mi última mujer”- tan de Algora, sí, es cierto- “copas de yate” o “La vida sigue igual” son pruebas de que lo que crearon con su grupo- el costabravismo- iba más allá de un estilo musical, de unos conciertos llenos de pop y risas.No se si atreverme a decir que detrás de esas letras, de esas melodías y de Fran, Richi, Enrique y Sergio..lo que había y lo que aún perdura era una manera de vivir.Has conseguido atraparla en tu crónica y sigue contagiándose.Enhorabuena a los de Mirador Pop por el concierto del viernes, no sé si fue una de las noches más largas pero sí un vals memorable.Gracias por el vídeo, las fotos, el blog…los que como yo no podemos acercarnos con facilidad hasta Cádiz os lo agradecemos.Un abrazo,eva

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