Abraham Boba

“No aconsejo las pasiones
que se vuelven posesiones”

No está nada mal para empezar. La encontrarán en “Frío”, uno de los cortes de “La Educación”, segundo álbum de Abraham Boba, el nombre tras el que se oculta David Cobas. Sí, el que busque composiciones para las noches frías y música con la que tener una excusa para enmarañarse un poco más la vida, tendrá en el músico vigués un eficaz aliado, pero se engañará un poco.

A menudo comparado con Nacho Vegas, para el que hace algún tiempo ejerce de colaborador de lujo, Boba ofrece un perfil muchísimo más luminoso y tangible. No nos encontramos ante el tipo de autor que se dedica a lamerse las heridas, sino más bien ante un hombre que practica la autocrítica, que se hace preguntas a sí mismo antes de inquirir al entorno, proporcionándonos un mensaje contundente pero sereno.

Abraham Boba cuenta, narra, cuestiona, digiere… A veces responde, pero jamás excreta ni esputa. Y siempre lo hace algo encogido de hombros. Abraham Boba es discreto. Abraham Boba tiene respeto por su interlocutor y no quiere llamarle la atención. Ni a él ni a nadie que pueda darse por aludido.

Añádasele al entramado lírico unas composiciones que cabalgan entre la majestuosidad y el intimismo y que, como el sol del Norte, que existe, calientan sin llegar a quemar. Y lo que más llamará la atención a los que se acerquen a Boba por primera vez: su voz es directamente heredera de la tradición de patas negras de la canción de autor española y remite a la del fallecido Hilario Camacho o el joven Luis Eduardo Aute.

Para quien quiera obtener una segunda opinión, positiva por supuesto, les remito a esta estupenda crítica de Natxo Medina, y para los que quieran palpar de cerca la belleza de estas canciones, remitirles a la WSala este sábado 23 a partir de las once.

Isaac Lobatón
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