Crónicas: Templeton y Abraham Boba

Por motivos de trabajo que celebramos, Isaac no puede ocuparse de escribir sobre los conciertos celebrados el viernes y el sábado. Se encarga de ello, alguien que cuenta con la plena confianza del encargado de nuestro blog, su amigo Josu. Además, podrán ver imágenes de ambos conciertos en el blog amigo “Estación Espacial MIR

Mis amigos de Mirador POP han organizado los pasados 22 y 23 de enero su primer fin de semana de conciertos. Me da un poco de pena escribir esto, sobre todo después de que hayan insistido tanto en que les cronicara esos dos días, pero dudo mucho que repitan la experiencia. Quizá dos conciertos, dirigidos al mismo tipo público, en la misma ciudad, ciudad pequeña por otra parte (con los mismos problemas que cualquier otra ciudad pequeña) sea una empresa demasiado arriesgada, pero yo creo que han hecho bien probando, que el concepto era muy atractivo, que los grupos no tenían nada que ver el uno con el otro y que deberían haber movido a públicos diferentes. En cualquier caso, será una decisión que tendrán que tomar ellos y solo ellos, claro…

Por lo que a mí me toca, fue un fin de semana cojonudo. El viernes pude ver por fin a Templeton, banda de Santander, pero afincada en Madrid, que ya parece haber madurado un pelo desde su interesante pero irregular debut de hace un año. En realidad, siempre sospeché que Templeton tenían que ser mucho más divertidos y eficaces en directo que en disco. Y así es, porque van pivotando entre sus orígenes noise y un pop fresco y directo -todo parece indicar que el segundo disco irá por esta última senda-, y porque cada cambio de registro ayuda a que el concierto sea cualquier cosa menos monótono, algo impensable dado el sentido del humor de los componentes de la banda.

El grupo evidenció sus nunca disimuladas deudas con Los Planetas en “La la – Los niños de San Ildefonso”, que tanto recordó a “San Juan de la Cruz” o a cualquier tema de largo minutaje con los que, antes del punto de inflexión de “La Leyenda del Espacio“, los de Granada solían abrir tanto sus discos como sus directos, para pasar luego a desgranar la exuberancia pop de “Sofá Cama“, “La Rana“, la afortunada versión de “A shot in the arm“, de Wilco, o unas “Casas de verano e invierno” que, conscientes de su peso, guardaron para el final junto a “Brasil“.

Templeton, no obstante, se vieron lastrados por los imponderables. O no. Resulta que el grupo se presentaba algo perjudicado por las ausencias. La de su habitual bajista, David Ginzo, por enfermedad, y la de Brian Hunt, que ese mismo día tocaba con Half Foot Outside en la otra punta de España. Decía que, tal vez, esas ausencias no fueran perjudiciales porque, para lo que se vio luego que daban de sí las dimensiones y las condiciones de la Sala Supersonic, cuatro componentes se antojaron más que suficientes. De lo que no se libraron los muchachos fue de que el público se fuera con la sensación de que, en otra de las salas utilizadas habitualmente por los organizadores de Mirador POP, los autores de “Exposición Universal” habrían brillado bastante más.

Las dudas quedaron totalmente disipadas al día siguiente, cuando en la WSala compareció Abraham Boba, ante no más de treinta almas, para ofrecer uno de los conciertos más brillantes en la corta historia de Mirador POP. Un concierto que comenzó con “Otra de amor“, canción que a muchos nos pareció un trasunto de “Así se baila el siglo XX” (la misma estructura, el mismo sentido de la enumeración de motivos) y que, para el que suscribe, alcanzó su punto álgido con “Frío“, interpretada por David Cobas en solitario con su Alhambra. Y no es que las canciones de Boba ganen o dejen de ganar con la guitarra acústica, sino que firmar la mencionada copla justifica de por sí una carrera.

En ese momento, Cobas y su banda ya llevaban un buen rato deslumbrando a un público que, por escaso, pudo disfrutar sin cortapisas del concierto y de los matices que alcanzan en directo, tanto las mayestáticas composiciones pop de “La Educación” (“Hagamos algo antes de morir” o el propio corte que da nombre al disco) como aquellas otras que, sin abandonarlo, se aproximan bastante al territorio de la canción de autor heredera, como se decía aquí mismo el otro día, de Aute e Hilario Camacho (“La vigilia“, “Fuga de Alcatraz“, “Las Hermanas Sánchez“). Esto último, a pesar de las risas que suscitó en una colega de conciertos o, sobre todo, la extrañeza del propio David quien, interrogado tras el concierto por la cuestión, aseguró no haber escuchado jamás a Hilario Camacho.

Fue de agradecer el esfuerzo del grupo para sobreponerse al famélico número de asistentes, un hecho que en nada debe alterar los planes de los amigos de Mirador POP para el futuro y a los que agradezco el honor de que me hayan dejado contar mis impresiones de su valiente tentativa.

Josu Pongo, firma invitada

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